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    Una campaña que peligra
    Wednesday, February 9, 2011 | Por Odelín Alfonso Torna

    LA HABANA, Cuba, febrero (www.cubanet.org) – No sé si aquella foto en la
    que aparezco como uno de los sobrevivientes del dengue hemorrágico, en
    1981, cuelga aún en el mural central del hospital infantil capitalino
    William Soler. Según mi madre, mostrar los rostros de quienes escaparon
    a la muerte fue una forma de presentar la derrota de la epidemia,
    gracias al desvelo de médicos y enfermeros.

    Sería una ingratitud de mi parte pasar no agradecer a quienes salvaron
    cientos de vidas, entre ellos los doctores Durán y Valle, este último ya
    fallecido. Cómo olvidar las 101 víctimas de aquel brote hace 30 años,
    que sirvió para que el gobierno cubano acusara a Estados Unidos de
    "agresión biológica".

    Por la edad que tenía entonces (11 años), los cantos de la revolución
    comunista y sus líderes me sonaban distantes. Fuese o no otra de las
    tantas farsas del régimen, luego se comprobó que la enfermedad era
    transmitida por el mosquito Aedes Aegypti. Desde entonces el control
    epidémico, incluidas las campañas de fumigación y el auto focal
    (supervisiones a domicilios y empresas con el objetivo de detectar las
    larvas del mosquito transmisor del dengue), ha sido una prioridad para
    el gobierno cubano. Cada vez que se registran casos aislados o sospechas
    de dengue, el Estado emplea recursos y moviliza trabajadores y
    estudiantes voluntarios.

    Hoy la administración de Raúl Castro se enfoca en aspectos como la
    rentabilidad y el reajuste de plantillas, sobre todo en aquellos
    organismos y empresas donde la improductividad, el robo, el desvío de
    recursos y el éxodo de trabajadores hacia otras actividades, han sido un
    lastre durante años. Imagino que el programa de lucha contra vectores,
    que por tradición sufre los embates de la corrupción y el despilfarro de
    recursos, sin dudas estará sujeto a los reajustes, lo que implicaría
    debilitar el cerco sobre una enfermedad como el dengue hemorrágico, aún
    no considerada endémica por las autoridades de salud en Cuba.

    En la sección Cartas a la dirección, publicada por el periódico Granma
    el pasado viernes 28 de enero, aparece una misiva firmada por I. R. León
    Benítez, titulada: Un programa cuyos resultados no se corresponden con
    lo invertido.

    Según el remitente, quien ha dedicado 45 años de su vida al combate
    epidemiológico en Cuba y algunos países del área centroamericana, se han
    dejado de "aplicar las acciones necesarias para controlar y erradicar
    este vector".

    Aunque la carta no califica como otro mamotreto de quejas y sugerencias,
    toca el desbalance entre los resultados del programa de prevención y lo
    invertido; en otras palabras: salarios malgastados (400 o 500 pesos
    mensuales) en empleados que se interesan más por robar los insecticidas
    y combustibles importados.

    Sería inapropiado a estas alturas reducir el presupuesto del combate
    epidemiológico, aún cuando en éste perduren deficiencias de todo tipo y
    el hacinamiento y la insalubridad en la población ganen terreno.

    Hace apenas dos años, precisamente en el último trimestre del año 2009,
    el país enfrentó un brote severo de dengue, principalmente en las
    provincias de Santiago de Cuba, Camagüey, Guantánamo, Villa Clara y La
    Habana. En diferentes comparecencias por televisión, los epidemiólogos
    Daisi Figueredo, Ángel Manuel Álvarez y René Gato, este último
    especialista del Instituto Pedro Kouri (IPK), dijeron que este brote
    pudo ser importado por colaboradores cubanos en Centroamérica.

    Por esa misma fecha aparecieron los primeros casos de la gripe H1N1 en
    Cuba y la Dirección Nacional de Salud Pública registró alrededor de 3
    mil infestados por conjuntivitis hemorrágica en país.

    Estemos o no a las puertas de un "reordenamiento" en el sector de la
    salud, las autoridades deberían considerar que, en las precarias
    condiciones actuales de Cuba, cualquier enfermedad puede burlar los
    mecanismos de control y erradicación. Como de costumbre, si ocurre, la
    revolución montará su ofensiva, sobre todo la mediática.

    odelinalfonso@yahoo.com

    http://www.cubanet.org/articulos/una-campana-que-peligra/

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