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    La Aduana al rescate de las "shoppings"

    A golpe de pesados impuestos el gobierno cubano intenta rescatar su red
    comercial, asediada por el éxito de las "candongas".
    Rolando Cartaya/ martinoticias.com
    septiembre 05, 2012

    Impedir la acumulación de riquezas al margen del Estado y reanimar las
    estancadas ventas de las tiendas estatales son dos de las razones de los
    onerosos aranceles aduaneros impuestos desde el lunes por el gobierno de
    Cuba a las importaciones informales, según las primeras explicaciones
    más o menos francas de fuentes oficialistas sobre el tema.

    Carmen Arias, subdirectora de Técnicas Aduanales de la Aduana cubana,
    dijo a la agencia France Presse que las tarifas, son "una forma de
    combatir el uso de esta vía no comercial para el lucro personal".

    En el mismo reportaje se cita una entrada de la periodista Gisselle
    Morales, del diario espirituano Escambray, en su blog Cuba Profunda: "Es
    cierto: las pacas llegadas allende los mares se han robado el show del
    candongueo nacional y, lo que es peor para los bolsillos del Estado, han
    sumido a las Tiendas Recaudadoras de Divisa en un largo bostezo de
    almacenes estancados e inventarios ociosos".

    Las nuevas tarifas gravan con un impuesto de diez dólares cada kilo de
    equipaje más allá del personal, así como cada kilo en paquetes enviados
    de más de 3 kilogramos.El salario promedio en Cuba no supera los 20
    dólares mensuales.

    Desde que aparecieron en la Gaceta Oficial en julio la resolución 122 de
    la Aduana General de la República, y las 222 y 223 del Ministerio de
    Finanzas y Precios, ni funcionarios ni instituciones gubernamentales
    habían ofrecido explicaciones sobre las medidas, descritas como un
    "autoembargo" por un economista cubano radicado en Colombia.

    "Me parece desproporcionado (...) y podría tener el impacto de un
    autoembargo, impuesto esta vez por las autoridades del país, con el
    consabido efecto nocivo sobre el nivel de vida de la población", dijo a
    la AFP el economista Mauricio de Miranda, catedrático de la filial de
    Cali de la Universidad Javeriana.

    La nueva regulación "podría encarecer sustancialmente la importación de
    bienes de consumo cuya oferta no se encuentra fácilmente en la red del
    comercio minorista" de la isla, dijo De Miranda.

    Otro economista cubano, Emilio Morales, presidente en Miami de Havana
    Consulting Group, escribió en el blog Café Fuerte que el nuevo tributo
    parece ser una respuesta de La Habana a los resultados de la política
    implementada por el presidente Barack Obama para viabilizar una apertura
    económica entre las familias cubanas y la diáspora.

    En un análisis de las razones para dictar las nuevas regulaciones,
    Morales apunta que solo por concepto de venta de mercancías enviadas en
    los paquetes de residentes en el exterior a sus familiares en la isla,
    el mercado subterráneo cubano ha estado moviendo entre $1,000 y $1,500
    millones de dólares anuales.

    Pero además, señala el autor que gracias a la liberalización de los
    viajes de los cubanoamericanos dispuesta por Obama, la frecuencia de
    vuelos a la isla había aumentado en 2011 un 600 por ciento respecto a
    las cifras del 2006, otro chorro salvaje de abundancia que venía
    estabilizando y diversificando la oferta, bajando los precios de los
    bienes de consumo en la isla, y convirtiéndose en otro Caballo de Troya
    para las cadenas de tiendas dolarizadas bajo el control del Estado.

    Dice el economista radicado en Miami: "En estos momentos, el mercado
    negro cubano ofrece una diversa gama de productos, desde calzado, ropas,
    perfumería y cosméticos, hasta electrodomésticos de última generación,
    destacándose los celulares, computadoras, consolas de juego y
    televisores de pantalla plana. La calidad de estos productos supera
    ampliamente las ofertas de las tiendas minoristas, no solo en precio,
    sino también en inventario".

    Un observador interno lo confirma. En julio pasado el periodista
    independiente Frank Correa escribió desde la isla un reportaje para
    Cubanet con un sugerente título: "Tiendas a la ruina", donde señalaba
    que las TRD estatales se habían topado con la poderosa competencia del
    mercado particular que las aventajaba en calidad, estética, modernidad,
    precios y un mejor servicio.

    Mientras las primeras ofertaban sólo en pesos convertibles artículos
    pasados de moda y en cantidad y variedad insuficientes, las segundas
    mostraban más diversidad, calidad, variedad de marcas y tallas, y
    modelos de última moda. Pero además de las ventajas intrínsecas de su
    mercadería, los privados también daban mejores precios, aceptaban
    cualquiera de las dos monedas que circulan en el país, y ofrecían
    garantías de devolución o cambio.

    Correa ilustraba con una anécdota la abrupta caída de las ventas de las
    tiendas estatales tras la proliferación de las llamadas "candongas".
    Cuando una brigada de fumigadores contra el mosquito Aedes Aegypti, se
    presentó en la tienda de Quinta Avenida y 98, en Miramar, el gerente les
    pidió que, por favor, vinieran otro día, porque "como está la cosa,
    ahora que todo el mundo prefiere comprar en la calle no podemos darnos
    el lujo de cerrar por los mosquitos".

    Está por verse si los nuevos aranceles podrán o no poner bajo control al
    mercado "no estatal" cubano que, como los retrovirus, muta, se adapta y
    sobrevive a cualquier antibiótico estatal, sobre todo porque se alimenta
    de la corrupción esencial de un sistema donde nadie puede vivir con su
    salario.

    Lo que si parece evidente es que el gobierno tendrá que pagar un precio
    en impopularidad. Como dice un refrán, haz rico tres días a un pobre y
    ya nunca más querrá volver a serlo.

    http://www.martinoticias.com/content/article/14365.html

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