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    Cuesta abajo y sin frenos
    Jueves, 25 de Octubre de 2012 11:51
    Escrito por Jorge Olivera Castillo

    Cuba actualidad, Habana Vieja, La Habana, (PD) El medioambiente cubano
    está sobrecargado, pero no de gases que salen de las chimeneas de
    fábricas, refinerías y de los tubos de escape de los miles de autos,
    casi todos de la década del 50 del siglo pasado, que recorren las
    deterioradas calles del país.

    La atmósfera insular tiene otros huéspedes, también mortales, y que
    llegaron para quedarse. No hay territorio a salvo de plagas y bacterias
    a causa de los altos niveles de insalubridad, la apatía social que
    impide la articulación de las medidas preventivas que anuncian a diario
    por los medios de comunicación y un sistema de salud pública
    caracterizado por un progresivo retroceso.

    Los brotes de cólera, que desde el mes de junio del presente año,
    surgieron en la oriental ciudad de Manzanillo, ubicada a unos 700
    kilómetros al este de la capital, muestran el aumento de los riesgos de
    ser infestado por una enfermedad que desde 1882 no se reportaban casos
    en el país, al menos de forma epidémica, como ocurrió en este verano de
    2012. En otras ciudades como Santiago de Cuba, Guantánamo y La Habana,
    también se contabilizaron enfermos, aunque en menor escala.

    Informaciones oficiales estiman que la epidemia dejó tres muertos y 417
    enfermos, cifras que no son fiables a partir de la falta de fuentes
    independientes para verificar las estadísticas y la tendencia a la
    manipulación de cualquier noticia que afecte la credibilidad del
    gobierno. En Cuba, todos los medios de comunicación continúan bajo la
    égida del partido comunista.

    Atinado es reconocer que la interrupción de esta plaga causada por la
    bacteria Vibrio cholerae, puede ser tan solo una pausa de algo que
    tendrá sus réplicas en los meses venideros.

    Una observación del escenario a nivel nacional aporta las claves para
    realizar los pronósticos más sombríos. Si en La Habana la situación
    higiénico-epidemiológica presenta un sinfín de irregularidades, ¿qué
    podría esperarse de las circunstancias en el resto de las provincias?

    Por ejemplo, el indetenible número de personas afectadas por el virus
    del dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, se agrega a la
    nómina de los cuestionamientos en relación a la efectividad de los
    programas de salud, con respecto a las campañas de eliminación de vectores.

    A esto habría que agregar los problemas existentes en la red
    hospitalaria nacional. Entre estos sobresalen los casos de negligencia,
    desmotivación laboral, escasez de insumos y personal calificado, que
    contribuyen a alargar los términos de las crisis o que estas reaparezcan
    cada cierto tiempo.

    Las pésimas condiciones de trabajo y los bajos salarios, impiden
    resultados satisfactorios. Es increíble que el sistema de salud no haya
    colapsado ante la vigencia de tantos factores negativos.

    Tras las paredes del triunfalismo que los albañiles del partido único se
    encargan de retocar de forma cotidiana, se esconden los gérmenes de una
    catástrofe que avanza en cámara lenta y que puede llegar a su clímax en
    el momento menos esperado.

    Ya no solo son el cólera y el dengue los que azotan a Cuba. En esta
    familia de agentes patógenos que se cuelan por las grietas de la
    mediocridad y el relajo, está la tuberculosis y hasta la malaria.

    El ingreso, sin un exhaustivo chequeo médico, de miles de extranjeros
    provenientes de países de Latinoamérica y África fundamentalmente, bien
    para tratarse una enfermedad o cursar estudios universitarios como parte
    de los convenios establecidos en el marco de la Alianza Bolivariana para
    las los Pueblos de Nuestra América (ALBA), podría estar entre las
    razones de que se hayan alterado los patrones inmunológicos y
    ambientales facilitando así la multiplicación de las plagas.

    La proliferación de desagües por calles y avenidas, tanto de agua
    potable como albañales, las toneladas de escombros sin recoger tras los
    derrumbes totales y parciales que ocurren a diario, son la otra parte de
    la ecuación que expone, en primer plano, los signos de la vulnerabilidad
    en este ámbito.

    En los sindicatos que pertenecen el Ministerio de Salud Pública
    (MINSAP), se debaten las incidencias, se proponen soluciones
    inaplicables o parciales, y sobre todo se piden nuevas cuotas de
    sacrificio en aras de conservar las "conquistas del socialismo".

    En medio de estas monsergas el sistema continúa zozobrando, mientras sus
    administradores exhiben, con gozo, el macuto lleno de promesas listas
    para su inmediata divulgación e insistiendo que vamos de victoria en
    victoria.
    Una afirmación sin la mínima oportunidad de ser creíble. El socialismo
    de corte estalinista va cuesta abajo y sin frenos.

    Para Cuba actualidad: oliverajorge75@yahoo.com

    http://primaveradigital.org/primavera/cuba-sociedad/sociedad/5560-cuesta-abajo-y-sin-frenos.html

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