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    Historia del dengue contada por el “Granma”
    Desde 1992, en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La
    Habana se prepara una vacuna. Casi parecía que todo se iba a resolver
    miércoles, junio 25, 2014 | Tania Díaz Castro

    LA HABANA, Cuba -El jueves 28 de marzo del 2002, se pudo leer en la
    primera página de Granma, órgano oficial del unipartido comunista
    cubano, que el dengue había sido erradicado de Cuba. Lo anunciaba Fidel
    Castro. Pero una vez más el absoluto e invencible líder guerrillero se
    equivocaba.

    La batalla del dengue, así como la batalla por poner de rodillas al
    imperialismo norteamericano y la salida de prisión de los cinco espías,
    condenados a largos años en cárceles norteamericanas, han sido guerras
    imposibles de lograr por el ya longevo gobernante.

    El dengue vive, porque Cuba continúa siendo un país atrasado y
    descontrolado, gracias al socialismo, con un saneamiento ambiental
    pésimo, donde se producen condiciones higiénico-epidemiológicas que
    favorecen el incremento de enfermedades. Cada día es una realidad ver
    cómo empeora el sistema de alcantarillado y el suministro de agua,
    sistema obsoleto de acueductos y redes fluviales que obliga a los
    cubanos a acumular agua para el consumo en lugares inadecuados. Está
    además como agravante el envío de personal médico hacia países con zonas
    infectadas y la falta de control en la elaboración y expendio de los
    alimentos, a consecuencia de la destrucción de un comercio floreciente
    que se había desarrollado desde la colonia.

    Se dice que el dengue, ese mal de pobres, surgió en Cuba a finales de la
    década del setenta del siglo pasado, y que la culpa de estos males,
    provocados por un sistema que no ha tenido éxito, la tuvo la CIA, a
    través de terroristas radicados en Estados Unidos.

    Sin embargo, en poco tiempo se supo que soldados cubanos que regresaban
    de África, o guerrilleros que eran enviados a zonas insalubres de
    América Latina, habían traído numerosas enfermedades, como el SIDA, el
    dengue, la malaria, el paludismo y actualmente el virus de Chikungunya,
    también del mosquito Aedes. Esta es la razón principal por lo cual el
    desarrollo y las consecuencias de estas enfermedades han sido secreto de
    estado durante muchos años, algo propio de gobiernos totalitarios.

    En 1981, por ejemplo, el país se vio azotado por una epidemia de dengue
    hemorrágico que en pocas semanas costó la vida a 158 personas, de ellas,
    101 niños, probablemente los que no resistieron porque su alimentación
    no era buena. En aquellos momentos, fue en el continente africano donde
    más fallecimientos ocurrieron por la enfermedad, precisamente donde
    Fidel Castro envió a decenas de miles de cubanos en sus guerras secretas.

    A pesar del secretismo que se mantuvo con las víctimas cubanas, en 2007,
    cuatro años después de que el jefe de estado dio por erradicado el
    dengue en Cuba, Granma publica otra información titulada: ¨¡Ojo, el
    mosquito no se ha ido!¨, firmado por Enrique Milanés León.

    Cualquiera en Cuba sabe que si no se ha podido ganar la batalla contra
    el mosquito Aedes aegypti, es porque el gobierno carece de cultura
    sanitaria y porque no tenemos todo cuanto hace falta para lograrlo. No
    hace todo lo posible por mantener limpio el país, así como los centros
    de trabajo estatales, donde se detecta un alto porcentaje de focos del
    insecto.

    En 2006, pudo verse en ocasiones la aplicación de biolarvicidas por vía
    aérea, algo que tuvo buena efectividad, sobre todo en fuentes de agua
    como presas, ríos, arroyos y lagunas. En ese mismo año se divulgó en la
    prensa a bombo y platillo que, desde 1992, en el Centro de Ingeniería
    Genética y Biotecnología de La Habana, se trabajaba para obtener una
    vacuna contra el dengue. Casi parecía que todo se iba a resolver, pero
    nada más se ha dicho esto.

    El dengue continúa haciendo sus estragos en la isla, mientras se culpa a
    la población, afectada con fumigaciones que no resuelven nada y que
    perjudican la salud de los ancianos con problemas respiratorios, como
    fue el caso del periodista retirado de la Revista Bohemia, Ricardo
    Villares Fernández, vecino del Vedado, quien falleció el 23 de marzo de
    2012, tras inhalar accidentalmente el producto que expandió un fumigador
    dentro de su casa.

    Source: Historia del dengue contada por el “Granma” | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/historia-del-dengue-contada-por-el-granma/

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