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    “En Cuba no llovía desde hace meses ahora cayó demasiada agua”
    Los aguaceros del mes de mayo se adelantaron en La Habanapero en la
    región oriental la extensa sequía mantiene encendidas las alarmas en el
    Instituto de Recursos Hidraúlicos. Varias presas y manantiales están
    secos o en mínimos
    LA HABANA.- IVÁN GARCÍA
    Especial

    Hasta que el miércoles 29 de abril, intensas lluvias cayeron sobre La
    Habana, desde que el sol se asomaba en el horizonte, Agustín, campesino
    privado que cosecha acelgas, lechugas y pepinos en un trozo de tierra
    agrietada en las afueras de la capital, miraba el cielo para ver si
    descubría nubes que anunciaran chubascos.

    “Por culpa de la escasez de agua tuve bajas cosechas. He tenido que
    desechar cientos de kilogramos de verduras por no tener tamaño ni
    coloración adecuados. No llovía desde hacía meses”, dice Agustín, ahora
    preocupado porque cayó demasiada agua sobre sus hortalizas.

    José Rubiera, meteorólogo nacional, había declarado que los registros de
    calor constituyeron un récord histórico en Cuba para el mes de abril. Y
    todo parecía indicar que por las lluvias habría que esperar.

    Los tradicionales aguaceros de mayo se adelantaron un par de días en el
    occidente y centro de la Isla, pero en la región oriental la extensa
    sequía mantiene encendidas las alarmas en el Instituto de Recursos
    Hidraúlicos. Varias presas y manantiales están secos o en mínimos.

    En barrios pobres de Santiago de Cuba, Mayarí o Guantánamo, llega el
    agua desde el acueducto cada nueve días. Tomás, residente en la
    provincia Granma, 800 kilómetros al este de la Habana, comentó que están
    recibiendo agua mediante camiones cisternas.

    “Al mediodía no hay quien salga a la calle. La ciudad parece un
    desierto. La tierra está dura como una piedra. Si en Oriente no comienza
    a llover en mayo, el gobierno va a tener que decretar emergencia
    nacional”, dijo vía telefónica.

    En Cuba, infinidad de viviendas no disponen de agua en sus grifos las 24
    horas del día y lo normal es que las familias se vean obligadas a
    almacenarla para beber, cocinar, lavar, limpiar y bañarse.

    “Suelen guardarla en tanques plásticos que antes contenían productos
    industriales. Esto trae como consecuencia que se pueda contaminar el
    agua potable utilizada para beber. Al no tener esos reservorios las
    condiciones adecuadas, aumentan los focos de mosquitos Aedes Aegypti que
    trasmiten dengue, chikungunya y enfermedades diarreicas”, explica un
    funcionario de epidemiología.

    Al igual que Agustín, Leticia, bodeguera en un barrio habanero, miraba
    al cielo, esperanzada de que acabara de caer la bendita lluvia. Sentada
    en una banqueta de madera, rodeada de sacos de arroz vietnamita y azúcar
    prieta cubana, intentaba aliviar la canícula abanicándose con un trozo
    de cartón.

    “Es insoportable el calor cuando no llueve. Y lo peor, llegas a la casa
    y vas a darte una ducha y el motor del edificio está roto o aún no ha
    entrado el agua a la cisterna. El ventilador es un chorro de aire
    caliente y seco. Cuánto envidio a los que tienen aire acondicionado”,
    decía un día antes de que el 29 de abril lloviera con fuerza en La Habana.

    Moraima, jubilada, ya no tiene que sentarse en el portal de su casa a
    escuchar novelas de radio, a ver si corría el aire. “Pensaba que nunca
    iba a refrescar. Es que el calor te quita hasta el apetito. Lo que
    deseas es comer frutas y tomar batidos. Dos mangos grandes me costaron
    25 pesos. La gente se pregunta si también el dichoso bloqueo (embargo)
    es el culpable que no haya frutas baratas, como siempre hubo en Cuba”,
    comenta con enojo.

    Del calor, la lluvia o los huracanes no se puede culpar al imperialismo
    yanqui. Aunque Fidel Castro, en algunos de sus cíclicos delirios, acusó
    al capitalismo moderno de alterar el medio ambiente con emisiones
    desproporcionadas de óxido de carbono a la atmósfera.

    El aire acondicionado todavía sigue siendo un lujo en Cuba. Solo los
    autos de ministros, generales o turistas están climatizados. Es una
    osadía viajar en una guagua o un taxi colectivo, cualquier día y a
    cualquier hora. Bajo un sol de fuego o un diluvio, inspectores estatales
    con pinta de Luca Brasi (personaje de la novela El padrino) salen a la
    calle, a ver qué dinero pueden ganar mediante sobornos y corruptelas.

    “Esta gente (inspectores y policías) son unos corruptos. Pasan varias
    veces por mi punto de venta a ‘jinetear’ (sacarte) unos pesos. Nada los
    detiene”, señala Arnaldo, dueño de una carretilla que oferta viandas y
    vegetales en la barriada de La Víbora.

    En un país donde las buenas noticias se administran con gotero, el 20 de
    abril el periódico Granma anunciaba la distribución de 80 mil cocinas de
    inducción a familias atendidas por la Asistencia Social. Son fabricadas
    en China, costarán 500 pesos y podrán pagarse a plazos.

    “Estas cocinas disminuyen el consumo energético con respecto a las
    hornillas eléctricas”, argumentó un burócrata del Ministerio de Comercio
    Interior. En 2006, Fidel Castro lideró su última campaña, que bautizó
    con el nombre de Revolución Energética y comprendía el reparto a escala
    nacional de neveras, ollas arroceras y la sustitución de aires
    acondicionados rusos.

    Entonces, el Estado concedió facilidades de pago. Nueve años después,
    los morosos se cuentan por miles. “Solamente de mirarlos se averiaban.
    Además, si el Estado lleva 56 años robándonos, mi venganza es no pagarle
    un centavo por los tarecos que me dieron”, expresa Raudel, quien aún
    debe dinero al banco por el crédito concedido.

    El campesino Agustín y muchos habaneros esperaban ansiosos la llegada de
    mayo, mes de los aguaceros en Cuba. Pero la climatología se adelantó y
    el miércoles 29 de abril cayó un aguacero de espanto, con el saldo de
    tres fallecidos, inundaciones, derrumbes y otros daños.

    “Queríamos que la lluvia aliviara el calor, pero no de esa manera. Es
    que la naturaleza no se puede administrar”, dice la bodeguera Leticia.

    Source: “En Cuba no llovía desde hace meses ahora cayó demasiada agua”
    :: Diario las Americas :: Cuba –
    http://www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3080425_cuba-llovia-desde-hace-meses-ahora-cayo-demasiada-agua.html

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