Dengue Zika Chikungunya Cuba
Categories
Recent Comments

    Un funcionario que quiere hacer bien su trabajo
    Locuaz y con cara de honesto, debe luchar todos los días contra muchos
    otros vectores que son más difícil de erradicar que el propio mosquito
    aedes aegypti
    martes, junio 9, 2015 | Frank Correa

    LA HABANA, Cuba. – Acosado por una invasión de mosquitos, me dirigí al
    Policlínico de Jaimanitas a solicitar una fumigación y el funcionario
    que me atendió anotó la dirección y me prometió que enviaría a un equipo
    para fumigar mi vivienda.

    Pero pasaron quince días y no fueron, y los mosquitos se multiplicaron.
    Tras una noche sin dormir a causa de las picadas, regresé de nuevo al
    Policlínico. Esta vez con la lanza en ristre, pero me encontré al mismo
    funcionario. Estaba ocupado como la vez anterior en su trabajo de
    despachar las brigadas hacia las zonas que por el ciclo corresponderían
    fumigar, visitar en alarma de combate una manzana donde se había
    detectado un caso de dengue, escribir partes y resúmenes para los
    organismos superiores, preparar el abate y los recipientes para las
    muestras, el alcohol y los fósforos para el flameo de los focos
    detectados, y ordenar las ¨bazucas¨ para dejarla lista y serviciada con
    el petróleo necesario para una jornada.

    Los detalles de trabajo los conocía bien pues en una época fui fumigador
    de Jaimanitas, cuando era la única plaza que se encontraba. Por allí
    pasamos todos los desempleados de Jaimanitas, también médicos,
    ingenieros y técnicos, que debían cumplir una especie de servicio social
    por tres meses como operarios en las brigadas de fumigación contra el
    mosquito.

    Lo vi tan inmerso en su trabajo que además de comprometerlo a ordenar la
    fumigación de mi casa, le dije que era periodista y tal vez tuviera
    inquietudes que quisiera reflejar en la prensa para llamar la atención
    sobre deficiencias de algún tipo que yo, como colaborador de un medio de
    información podía ayudarle a erradicar. Me dijo que sí, pues tenía
    muchas cosas que airear para ver de qué manera se ponían en su lugar.

    El funcionario fue locuaz y con cara de honesto, preocupado por su
    trabajo y comprometido con la campaña de lucha contra el aedes aegypti.
    Pero varios problemas lo golpeaban seriamente que no permitía que
    aquella semana obtuviera buenos resultados en su trabajo. ¨Y luego los
    de arriba quieren molernos¨, me comentó.

    Comenzó diciendo que el primer gran problema que lo golpeaba, era la
    negación por parte de la población a fumigar. La segunda, el maltrato
    por parte de la población a los fumigadores y funcionarios de Vectores.
    “Te dicen: No estoy para eso, Ven mañana, ven pasado… no vas a
    inspeccionar mi vivienda, porque es mi casa.”

    Señaló como el tercer gran problema la mala conservación en las
    viviendas del Visto, ese pequeño documento que nadie imagina la
    importancia que tiene porque ahí se detecta cuando fue la última
    inspección a la vivienda y cuando fue la última vez que se fumigo. Es
    mediante este documento que se puede realizar el conteo regresivo
    exacto, la única forma eficaz de acabar con el mosquito y su ciclo de
    vida. “Botan el Visto, lo pierden, o te dicen: Fírmamelo que aquí no hay
    mosquitos, para que no entres a la vivienda.”

    “El cuarto problema es el poco apoyo por el gobierno y su desinterés,
    que no nos ayuda con los tres problemas anteriores. Y el quinto es que
    el 100 por ciento de los fumigadores son del EJT; (Ejército Juvenil de
    Trabajo), con el que presento serias dificultades por causa del
    transporte, estos muchachos están ayudando a aguantar la propagación del
    mosquito, no a erradicarla.”

    La organización de la campaña contra el mosquito comprende la fumigación
    como elemento esencial para matar al mosquito adulto, después los
    operarios deben pasar haciendo una rigurosa inspección para eliminar las
    larvas y revisar los depósitos de agua, destruyendo los
    micro-vertederos. Cuando se obtiene una muestra hay que llevarla al
    laboratorio para detectar el tipo de larvario y el tiempo de vida,
    destruir el lugar donde se encontró, abatizarlo (colocar químicos en el
    agua), flamearlo y marcarlo. Si es una larva de aedes aegypti hay que
    aplicarle al dueño de la vivienda un decreto ley, artículo 272 inciso 18
    sobre el incumplimiento de la ley de medidas sanitarias que se le llama
    ¨Propagación de Epidemia¨.

    “En estos momentos tengo ‘dos casos febriles’ en el reparto Flores, ayer
    por la tarde tuvimos que sacar a la gente de las viviendas bajo el
    aguacero con los muchachos del EJT, con charla claro. Gracias a Dios no
    tengo ningún caso de dengue en Jaimanitas, pero hay mosquitos, muchos
    mosquitos, y en cualquier momento aparece el asesino.”

    Todos conocen en los barrios de La Habana a esos muchachos del EJT,
    soldados que acometen la fumigación como una tarea de mando, pero que
    llegan tarde por causa del transporte. Además los acusa una pasividad
    tremenda y un desinterés muy grande. “No son exigentes, preguntan
    primero si las personas de la casa quieren fumigar. Una pregunta
    capciosa, porque la gente debe dejar lo que está haciendo, cerrar
    puertas y ventanas y salir de la vivienda por 45 minutos. Es más fácil
    responder: No, no voy a fumigar. Gracias.”

    El funcionario me permite que lo retrate y me da su nombre y cargo:
    Jorge Félix Gutiérrez Peñalver, supervisor de Adulticida del Policlínico
    Manuel Fajardo. Un funcionario de Salud Pública que quiere hacer las
    cosas bien, pero que además del mosquito, debe luchar todos los días
    contra muchos otros vectores que son más difícil de erradicar que el
    propio mosquito.

    Source: Un funcionario que quiere hacer bien su trabajo | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/actualidad-destacados/un-funcionario-que-quiere-hacer-bien-su-trabajo/

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *