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    La Leche Entera por Dietas y otros alimentos
    marzo 29, 2016
    por Regina Cano

    HAVANA TIMES — Algunos de nosotros, cubanos en la isla, intuimos que
    alimentarnos como lo hacemos actualmente no es la mejor manera de hacerlo.

    Algunos lo saben, y otros tan solo no se lo preguntan. Pero realmente
    esto pudiera ponerse peor cuando comiencen a entrar a Cuba muchos más
    productos alimenticios. Puede ocurrir como resultado de los futuros
    acuerdos con Estados Unidos o cualquier otro país con una Industria
    Alimenticia lista para exportar lo que no se vende al ciento por ciento
    en su lugar de posicionamiento.

    En Cuba existen esquemas oficiales de dietas para celíacos, úlceras
    gástricas, colesterol alto, HIV, diabetes y otras. En ellos, el médico
    emite un documento para la oficina local que rige el racionamiento y le
    asigna a la persona un grupo de productos “por la dieta” que debe
    comprar mensualmente con su libreta de abastecimiento a un precio
    módico, en moneda nacional.

    La Leche Entera por Dietas* del mes de febrero (día 23) la recibí con
    muchas “diferencias” a la acostumbrada: Su sabor es otro, su textura es
    más ligera, suelta o seca. Y hay que hacerla con agua tibia -pues con
    agua a temperatura ambiente ni pensar- conlleva a tener una arenilla
    suave que se engrosa, pero que no se deshace. Y quedan sus trazas en la
    cuchara y vaso, como si tuviera agregado algún cereal o harina, además
    de leche. Por todo esto, rinde menos en su uso.

    “Puede que siempre haya sido una mezcla en la que ahora se le fue la
    mano al mezclador”, me dije.

    En mi caso, recibo de manera racionada una dieta de leche entera o
    “amarilla” -como la gente le llama- por úlceras gástricas. Y he aquí
    donde entra el producto (que supuestamente necesito), además de la
    malanga, pues debo ingerir más bien comidas neutras que ácidas.

    Después de conversar el problema con quien la vende, y con la
    administradora de mi bodega (pues siempre sospechamos del posible abuso
    del pequeño poder por quienes trabajan en Comercio y dudamos de su
    integridad, más en un tema cubano delicado como la leche) asegurándome
    ellos que no eran culpables, terminé visitando la Empresa de Comercio
    que autoriza su distribución. Ahí me explicaron que esa bolsa debe
    haberse corrompido, porque le entró aire a la hora de envasar. Fenómeno
    posiblemente imperceptible y que ha sucedido a otros en algún momento.

    Después de esta explicación me cambiaron la leche y me fui a casa.

    Pero igual, esta explicación no deja todas las barajas en mi mano, y me
    hizo preguntarme: ¿cuánta química tiene esta fórmula de leche? Leí
    nuevamente los componentes listados en el envase (bolsa de 1 kg) por 100
    gr del producto: 39.10 gr de carbohidratos, 26.00 gr de grasa, 24.30 gr
    de proteína, 4.00 gr de humedad y 487.60 Kcal de energía. Que se hizo el
    14 de febrero de 2016 y vence el 14 de mayo 2016. Pero esta lista deja
    mucho espacio a especulaciones legítimas.

    Su lectura no clarifica sobre los componentes de la mezcla: ¿con qué
    está hecha, además de contener leche? Tal pareciera que se les olvidó
    detallar su composición o contiene tantos ingredientes que es un dolor
    de cabeza referirlos todos en este espacio. Además, carece de referencia
    acerca del productor –que no es cubano-, lo que te deja más en cueros.

    Mucho se nos recuerda que son productos subvencionados, pero esto no
    exime de responsabilidad a quienes lo ponen en circulación ante el
    consumidor final, pues al no producirse en el país –como alegan-, con
    más razón esta debiera referir todos los datos necesarios por respeto al
    cliente.

    Para mí ha sido una semana recurrente en cuanto a diálogos sobre la
    alimentación. Algunos de mi entorno social cuestionan: ¿Hasta cuándo el
    cuerpo aguantará los maltratos digestivos a que los sometemos? Aunque
    tengamos qué comer, pero nos cueste mucho completar la dosis de cada
    comida importante en el día.

    Uno de los factores que influyen en las compras, además de la economía
    personal, es el desconocimiento de muchas personas y, por ende, su
    percepción de lo “bueno” para alimentar al cuerpo (de niños y adultos)
    con lo necesario para vivir, pero sin agredirlo “demasiado”.

    Son resultados de una dietética producto de tanta “chatarra” disponible,
    asumida y ya habitual: los perritos de pollo, los refresquitos
    empaquetados, los jugos de frutas conservados en latas que los dueños de
    cafeterías venden como “natural”, los ahumados de cerdo y pollo
    (sometidos a la sal de nitro) -sin mencionar otros-, así también
    embutidos como la mortadela -el subproducto del subproducto del puerco-.

    No hay real convencimiento de qué es mejor para garantizar una vida
    óptima, es decir, más larga y saludable, buscando productos más sanos
    para sostener el cuerpo.

    En realidad, pareciera que estamos cercados, pues aunque se conserven,
    se traten y hagan subproductos de la carne, una es la calidad de los que
    se destinan a los hoteles, otra a la “shopping” y otra calidad muy
    diferente a la bodega, es decir, a lo “racionado” que llega a todos: lo
    de la Libreta.

    Estar al final de la cadena alimentaria-distributiva es para la gente en
    Cuba, tal vez, como era para el hombre antes de la “civilización”, ver
    una fiera o bestia que siempre te depreda.

    Y esta depredación está presente en la diabetes en edades tempranas y
    adulta -en personas sin antecedentes genéticos-, en la hipertensión
    arterial en aumento -con tanto abuso de la harina de trigo en muchas
    elaboraciones, además de las dimensiones de tu propio stress-, los
    padecimientos digestivos y otros, sin entrar en las profundidades del
    cáncer como índice de muerte que ha escalado en la vida cubana y que
    asume también otros elementos de ocurrencia cotidiana.

    Este mismo febrero, la mortadella de la bodega vino en unas condiciones
    que ni mi gata la miró. Ahora pasa esta experiencia con la leche de
    dieta -porque la “intocable” sigue siendo la de niños, que viene en
    bolsas diferenciadas-.

    Y cada vez siento que se acorta más el territorio de lo que era natural
    y ya no lo es. Sé que en el mundo esto es algo acostumbrado, pero Cuba
    está en un inicio, que ya tiene consecuencias en contra de la salud de
    sus habitantes.

    En ocasiones, escuchas a alguien decir de la manera en que vivimos:
    “ellos” nos cuidan o nos mejoran la salud de alguna manera.

    Porque correr detrás de los ómnibus nos mantiene en buena forma física o
    por lo lejana que está del bolsillo la carne de res o la imposibilidad
    para la gran mayoría de beber un vaso de leche al día (estas últimas son
    cuestionables).

    Pero -por decantación- el exceso de puerco o de harina como ilusión no
    nos ayuda para nada.

    Y mencionando las proteínas, es para que aquí el pescado estuviera
    “botado” en las esquinas, pues Cuba está rodeada de agua.

    Pero no, el pescado o el marisco que la gente aprecia también es caro,
    comparando con los salarios. En ocasiones es poca su distribución, ni
    tampoco es lo mismo comprarlo en el Vedado, que en Alamar.

    En Cuba se envejece más estresado, y los niños crecen asumiendo malos
    hábitos alimentarios, comiendo “chucherías” en excesos.

    Mejorar las condiciones de salud -¡gentes!- lo mismo si eres mayor o más
    joven, tiene como premisa llevar una vida sana en todo sentido, donde
    importa responder: ¿qué comes, qué bebes y cómo lo concibes?

    O si agredes voluntaria o involuntariamente tu metabolismo. O si aún son
    importantes los balances entre carbohidratos, proteínas y grasa,
    poniéndole un gran ojo a la azúcar.

    Pero la vida en general, de todos los humanos-cubanos, como categoría
    que nos define, está por encima de otros asuntos financieros a
    garantizar, por importantes que estos sean. Independientemente de todas
    las justificaciones recurrentes o no en estos asuntos: que si el dinero
    y las inversiones para el futuro, que si el boqueo económico al país, no
    sé, o el zika y la campaña que se despliega por él.

    Pienso que si no le ponemos atención a esto ahora, como también han
    estado alertando otros, dentro de unos años lamentaremos no haberlo
    prevenido.

    Pues para ese entonces estaremos hablando de la cantidad de sustancias
    que componen cada cosa que comemos -si la conciencia “verde” no nos
    salva- llenas de saborizantes, colorantes, excesos de glucamatos, de
    proteínas falsas o que vienen escondidas en nombres que la gente
    desconoce o cualquier cosa que la industria de la alimentación nos
    traiga con el fin de alimentarnos mejor o a más personas.

    O cualquier otra razón, que por la manera en que vivimos generalmente el
    cuerpo no las quema y se convierten en grasas rodeando a nuestros
    órganos y desbordándonos de contaminantes, incluido los vicios que crean.

    De ahí al mal funcionamiento es solo un paso.
    —–

    Notas:

    Dietas: Se le asignan a niños o a mujeres gestantes o por prescripción
    médica a personas que padecen alguna condición como: celíacos, úlceras
    gástricas, colesterol alto, HIV, diabetes y posiblemente otras que
    desconozco.

    Celíacos: Padecen una enfermedad consistente en la pérdida excesiva de
    grasa por las heces, provocada por intolerancia al gluten.

    Gluten: Sustancia albuminosa que se encuentra junto con el almidón en
    las semillas gramíneas.

    Source: La Leche Entera por Dietas y otros alimentos – Havana Times en
    español – www.havanatimes.org/sp/?p=114350

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