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    ¿Para qué ‘quemarse las pestañas’ en provincia?
    MANUEL ALEJANDRO LEÓN VELÁZQUEZ | Guantánamo | 19 de Junio de 2016 –
    10:01 am.

    Pese al notable deterioro de la enseñanza, el Gobierno mantiene el
    acceso a la educación gratuita como uno de los pilares de su propaganda.
    La otra cara de la historia, lo que sucede cuando los graduados salen al
    mercado laboral, rara vez se menciona en la prensa estatal, y es un
    problema especialmente preocupante en el interior del país.

    En Guantánamo, como en otras provincias, muchos graduados se ven en
    situación de desempleo, obligados a emigrar a la capital o al exterior
    o, con suerte, trabajar en labores muy alejadas su profesión.

    “Luego de un período de entre cinco y seis años de estudio
    ininterrumpido, terminamos en labores para nada relacionadas con nuestro
    perfil”, dijo un universitario guantanamero que pidió el anonimato por
    temor a ser despedido de su trabajo.

    En la provincia “no es extraño” que los recién graduados, incluso
    universitarios, “pasen a formar parte de la campaña contra el mosquito
    Aedes aegypti, o intenten abrirse camino en el empleo privado”,
    generalmente en el sector de los servicios, señaló.

    Opinó que la falta de perspectivas y la situación económica de muchas
    familias lleva a un aumento de los delitos entre los jóvenes “para
    resolver sus necesidades” y al abandono de los estudios “para buscar
    trabajo a temprana edad”.

    José Félix Jay Tejeda, de 27 años, es técnico medio en Psicología de la
    Salud. Según afirmó, por las necesidades familiares y la experiencia de
    amigos que terminaron en brigadas de fumigación para evitar quedar
    “disponibles” (el eufemismo que utiliza el Gobierno para evadir el
    término “desempleados”), decidió dejar los estudios superiores.

    “Para qué quemarse las pestañas estudiando tanto tiempo si al final de
    la jornada terminas chapeando, o en cualquier otro puesto de trabajo que
    no corresponde con lo que estudiaste”, dijo Jay Tejeda.

    El Gobierno suele decir que su oferta de estudios para los jóvenes del
    interior del país tiene base en las necesidades de cada provincia, pero
    la situación de muchos graduados orientales indica que el acierto es
    cuestionable.

    “En una sociedad cerrada como la de Cuba, existen pocas oportunidades
    reales para que la juventud alcance sus sueños”, dijo el bayamés Irvin
    Visora Sánchez, licenciado en Informática.

    Visora Sánchez fue sancionado por intentar tener conexión a internet en
    su hogar, utilizando la de la empresa en la que trabajaba.

    “En esa época nadie tenía acceso a internet y yo logré puentearla,
    realmente fue así y no lo niego. La tuve en mi casa”, reconoció Visora
    Sánchez. “El Estado me descubrió y no pude tocar durante dos años una
    computadora”.

    La infracción, en un país donde el Gobierno decide quién puede tener
    internet en su hogar, le costó su puesto de trabajo como administrador
    de redes, por lo cual Visora Sánchez debió buscar otras vías para
    sobrevivir.

    “Tuve que hacer dulces, pizza, vender bocaditos y refresco. En fin, tuve
    que hacer lo que estuviese a mi alcance para mantener a mi familia”, dijo.

    A Milton Guillermo Zamora Martínez, ingeniero industrial, la falta de
    oportunidades laborales lo llevó a trabajar en una panadería. Su sueño
    es abandonar el país, aunque sea ilegalmente, para lograr lo que se
    propuso cuando decidió estudiar una carrera.

    “Vale el riesgo porque, imagínate, llevo 24 años aquí y es lo mismo”,
    declaró.

    La panadería no es un lugar desconocido para Zamora Martínez. A los 12
    años de edad ya trabajaba en una de noche.

    “Necesitaba ayudar a que mi familia me comprara mochila, zapatos y ropa
    para la escuela”, dijo.

    Geovanelis Betancourt López ha tenido aún menos posibilidades. Perdió a
    sus padres cuanto era un adolescente y tuvo que enfrentar la vida solo.

    “Tuve que sacrificar mi juventud. Mi gran sueño siempre fue incursionar
    en el mundo de la música, pero no ha sido posible”, comentó.

    “Aparte de mi trabajo en la campaña antivectorial, hago otros, como por
    ejemplo la albañilería. Todo para sostener a mi niño de 11 meses de edad
    y a mi esposa”, agregó.

    Betancourt López fue sentenciado a dos años de trabajo correccional sin
    internamiento por “consumo de carne de res”.

    Pese a las medidas del Gobierno y el nuevo contexto de oportunidades que
    algunos creen se abre con el restablecimiento de relaciones
    Washington-La Habana, este joven también está convencido de que sus
    sueños no tienen futuro en Cuba.

    “Realmente, no lo veo posible en esta sociedad”, concluye.

    Source: ¿Para qué ‘quemarse las pestañas’ en provincia? | Diario de Cuba
    www.diariodecuba.com/cuba/1466259086_23175.html

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