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    El desborde de vertederos de basura en La Habana
    septiembre 27, 2016
    Por Regina Cano

    HAVANA TIMES — Mucho ha llovido en los últimos tiempos y además del
    beneficio que aportan las lluvias, traen agregado a La Habana, daños
    colaterales no provocados por la naturaleza.

    Esto se manifiesta en el barrido y esparcimiento de la basura acumulada
    en los vertederos que pululan por la ciudad, así como la putrefacción
    líquida de lo orgánico en la basura doméstica.

    Y son vertederos los que acompañan a los contenedores (tanques) de
    basura, en muchas esquinas barriales, que sobrepasado este espacio
    físico, se desbordan para tomar mayores dimensiones (1 a 5 metros)
    mientras no se recoge por quienes debieran hacerlo (Empresa de Higiene y
    Servicios Comunales), al cual se agrega un comportamiento vecinal, que
    encuentra más fácil tirar los desechos fuera, aunque el tanque tenga
    capacidad.

    Estos no son un hecho nuevo en la capital, pues por ciclos diferenciados
    disminuyen, pero es más el tiempo que muestran prosperidad y también los
    provocan las roturas de estos tanques:

    1-Hechos en su mayoría de un plástico poco flexible, de fácil fractura.

    2-Los carros de recogida, en compatibilidad con estos, muestran fallas
    mecánicas por uso, y golpean los contenedores contra la calle –según un
    trabajador de Comunales.

    3-El robo de sus ruedas y del propio contenedor, que afirma el rumor
    popular, terminan transformados en otros artículos domésticos en el
    mercado no oficial.

    4-El mal comportamiento de pobladores que golpean las tapas, cuando se
    preocupan de cerrarlos.

    Barrios y municipios como el Cerro, la Víbora, Santos Suárez, Poey,
    Alamar, Cojímar, otros de San Miguel del Padrón, La Güinera, y muchos
    más, son ejemplos del florecimiento de la basura, siendo posibles
    fuentes de contaminación para el humano:

    -Por su insalubridad y expansión.

    -Porque los zapatos son buenos vehículos, pues el “basurero” está a la
    vuelta de la esquina.

    -Así como las patas de mascotas, principalmente perros, que escarban en
    la basura y hasta entran en los contenedores.

    -Porque los niños juegan a la pelota y a otros juegos en la calle, pues
    las casas a veces son pequeñas y es un alivio para familias numerosas
    -esto incluye a las mascotas-; además jugar en las calles es tradición
    de pobres.

    Es decir, todos estamos involucrados, pues las moscas, cucarachas, otros
    insectos y roedores asociados a estos vertederos, están siempre
    presta(o)s a invadir los hogares, cafeterías y carnicerías.

    Se adiciona la escombrera por reparaciones a viviendas propias -que no
    tienen dónde colocarlas- así como el desecho por podas de jardines y
    patios verdes.

    Cuba compra los contenedores y camiones de recogida a productores
    foráneos. Ahora mismo en el Vedado, la Habana Vieja y Centro Habana, han
    aparecido nuevos tanque azules de un plástico que parece más flexible.

    Muchos habitantes se quejan en interrelaciones vecinales, pero en otros
    momentos esto llega a las Asambleas de Rendición de Cuentas (donde se
    supone el poblador se queje y reciba respuestas), pero esto no varía,
    aunque el pensamiento solidificado: “Esto no lo cambia nadie”, hace que
    las opiniones no lleguen al plano público, así el ciclo de recogida de
    basura se dilate.

    Me pregunto: ¿en cuánto el funcionamiento de la estructura
    organizacional empresarial que atiende Comunales es totalmente
    responsable de esta situación que puede contribuir a más gastos en Salud
    Pública, tanto como por el dengue y el sika -allí también se acumula
    agua-, pudiendo, asimismo, desatarse una epidemia de otro tipo,
    favorecida por el calor sostenido por un verano extendido?.

    Por un lado, Comunales acostumbra plantear –en Asambleas de Rendición de
    Cuentas- que le falla el petróleo y las piezas para reparaciones de
    equipos de recogida.

    Y aquí quisiera compartirles el relato de un trabajador de esa entidad
    en el consultorio médico:

    -Que el petróleo sobrante de un día de trabajo se lo lleva el chofer del
    carro, para venderlo.

    -Que aún se rigen por un “libro blanco” de los 70 u 80 del pasado
    siglo, el cual instruye -entre otras- que se debe recoger desechos hasta
    1 metro perimetral del tanque, pero que cuando llegan al lugar es mucho
    más de un metro y entonces ¿para qué hacerlo?, por lo que deciden irse y
    dejarlo así.

    -Que los trabajadores de recogida reportan una carga de desperdicios a
    depositar en un lugar distinto al que reportan; cuando salen de ahí,
    regresan a la hora u hora y media a reportar la misma carga, lo cual
    aumenta su salario, siendo este un comportamiento usual.

    -Que antes trabajaban discapacitados mentales y ahora las plazas las
    ocupan personas de una capacidad intelectual mayor a la que demanda el
    trabajo -supongo quiso decir que ahora trabajan allí los “vivos”*.

    Según entiendo, estos trabajadores tienen inmunidad para violar
    constantemente la ética de su trabajo sin consecuencias aparentes para
    ellos y sí para la población.

    Por otro lado, las ciudades de provincias son dignas de admirar, pues no
    te encuentras la basura esparcida por todos lados, aunque repartos como
    el Vedado y Miramar en la capital, no padecen de los Vertederos, como
    otros repartos más populosos, donde en mayoría se concentran poblaciones
    de estatus social más bajo y donde residen muchos migrantes a la ciudad,
    aumentando los desechos generados.

    Cuba puede tener escasez de petróleo, pero esto no justifica que los
    vertederos existan y tomen tales dimensiones, pues se pueden encontrar
    soluciones locales con otras variantes ya experimentadas, como la
    recogida en carretón de caballos, además de una reeducación y
    sensibilización a la población al respecto, quienes no sienten
    restricción legal, ni moral por estos comportamientos, y en ocasiones,
    depositan la responsabilidad de deshacerse de estos desechos, en sus
    pequeños hijos, quienes obviamente no lo son.

    Señor(a)es, si Cuba realiza inversiones en el turismo y otras
    industrias, por qué no querer más a su población y cuidarles la salud.

    Al final, el turismo al cual aspira Cuba, no visitará un país donde
    pueda enfermar o ponerse en contacto con una población infestada. Ahora
    Cuba está de moda, pero no todo estaría Okey.

    *Vivos: son aquellos que siempre están alerta y sacan ventaja de todo lo
    posible. “El vivo vive del bobo”.

    Source: El desborde de vertederos de basura en La Habana – Havana Times
    en español – www.havanatimes.org/sp/?p=118575

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