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    Solución para Cuba
    Hemos caído en una noria, en un movimiento perpetuo alrededor de un
    mismo círculo
    Martes, septiembre 20, 2016 | Rafael Azcuy González

    MIAMI, Estados Unidos.- Somos los sobrevivientes, los náufragos salvados
    de este naufragio horrible en que sucumbió la Patria. Somos dichosos y
    bendecidos los que pudimos llegar hasta el día de hoy con el privilegio
    de conservar la vida, luego de tanta pérdida, dolor y daño.

    Ya es demasiado el tiempo de este reinado despótico ?pasamos casi diez
    años por encima del medio siglo? que rompió con todo lo que significó
    libertad, familia, patria, tradiciones, creencias y costumbres. Muchos
    se fueron del camino de la vida llamados por el Señor, otros cayeron
    frente a los pelotones de fusilamiento o perecieron víctimas del
    maltrato en el presidio castrista. Otros muchos sucumbieron debido a las
    carencias del régimen atroz y de la mala alimentación que los avejentó
    prematuramente y enfermó sus cuerpos. Muchos cayeron en tierras
    extrañas, lejos de los suyos, envueltos en conflictos fratricidas
    ajenos. Otros fueron víctimas del ametrallamiento o el hundimiento
    cuando trataban de abandonar el país por mar y muchos más devorados por
    las aguas o por los escualos.

    ¿Cuántos compatriotas cayeron enfrentados unos a otros, obligados por
    una camarilla despiadada que sembró el odio entre hermanos? Así sucedió
    en aquella guerra civil que fue la llamada Limpia del Escambray que se
    extendió no solo a ese macizo montañoso, sino a todas las provincias del
    país durante casi siete años, donde se aplicaron prácticas nazis y
    stalinistas para aislar la población civil; también se perdieron
    centenares de valiosas vidas en la invasión de Bahía de Cochinos.

    Infunde pavor conocer las cifras que se manejan de los éxodos masivos de
    cubanos: Es el referéndum más grande dado por un pueblo quizá en todo el
    mundo. Un pueblo pequeño que en 1959 solo tenía seis millones de
    habitantes. Solo bastaría recordar aquella Embajada de Perú en 1980 que
    se desbordó con casi 11 mil compatriotas. Pero si esto fuera poco vean
    estas cifras dadas a conocer por el Nuevo Herald: En 1959: 12 300
    personas; en 1965: 18 000; en 1966: 53 400; en 1980: 141 742; en 1994:
    47 662 y del 94 al 2015: 660 000. ¿Qué más referendo? ¿Qué más
    votaciones? Nunca un pueblo votó tanto con los pies. Castro ahora si
    debiera retomar sus palabras de “¿Elecciones para qué?”.

    Todos llevamos en nuestras almas de una u otra manera este sufrimiento
    que ha padecido este pueblo mártir. Los que dejamos la Patria hemos
    pagado un alto precio: nuestra familia dejada atrás, nuestras amistades,
    nuestras propiedades, nuestros hábitos, nuestras costumbres; pero
    nuestra Cuba ha padecido mucho más: se ha desangrado, poco a poco ha
    perdido lo mejor de nuestro pueblo, su juventud, que no cesa de emigrar,
    que no quiere más a los Castros. Ahora es un país envejecido y cada día
    lo será más. Entonces yo pregunto: ¿Sin ésta sabia vital y rebelde que
    es la juventud, cómo podrá liberarse nuestro pueblo de ésta dictadura?

    Muchos de los que emigraron hacia Estados Unidos han cumplido el sueño
    americano. Todo el que se esfuerza y lucha en prácticamente dos años
    resuelve sus necesidades más perentorias y se estabiliza. Otros que
    llegaron más temprano a estas tierras de libertad han amasado sus
    correspondientes fortunas. Orgullo de los cubanos es Sedanos Supermarket
    o La Carreta. Aquí en el exilio, Cuba está presente para muchos de sus
    mejores hijos, pero hay otros que ni quieren oír hablar de su Patria
    pues o se las dan de norteamericanos o la asocian como sinónimo de
    dictadura y penurias.

    Nuestro país va a sucumbir en medio del abandono y la opresión. Es
    triste conocer que un campeón olímpico y mundial de boxeo como Mario
    Kindelán tenga que vender sus medallas para sobrevivir. Tendrán los
    Estados Unidos de América que seguir soportando este peso impuesto por
    los Castros de recibir cada día a más cubanos desesperados. Cuando
    nuestras guerras de independencia de España nadie emigró ilegalmente a
    Estados Unidos ni a ningún otro país, pues se podía viajar libremente a
    pesar del coloniaje español. Emigraron familias de los ricos hacendados
    orientales en busca de seguridad y también familias humildes que iban a
    mejorar de vida y fueron los futuros tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso
    que tanto apoyaron a Martí. Nadie venía en balsas ni en embarcaciones
    precarias y su número fue incomparablemente menor a la debacle de hoy.
    Es bueno recordar que en tiempos de España uno de los peores castigos a
    los que se oponían en Cuba al coloniaje era la deportación, pues nadie
    quería verse obligado a abandonar su Isla.

    Cuando nuestra última Guerra de Independencia (1895-1898), los Grandes
    Jefes (Martí, Gómez, Maceo) estaban en el exilio y volvieron a Cuba a
    dirigir la contienda a poco de iniciarse. En la Isla estaba la casi
    totalidad de su población y en ella también había jefes y algunas armas.
    Estaban sin dudas sus mejores hijos. Ahora no tenemos a aquellos grandes
    jefes gloriosos y eternamente recordados, aunque pueden surgir en
    cualquier momento, forjándose en la lucha diaria contra el régimen. Como
    armas solo podrá contarse con machetes lo que sería inmolarse
    inútilmente al enfrentarse a fusiles automáticos o a tanques de guerra.
    Entonces yo vuelvo a preguntar: ¿Cómo va a ser posible la llegada de la
    libertad si solo tenemos a ese pueblo reprimido, hambreado y sacrificado
    por la dictadura más larga de América?

    Considero a mi humilde juicio que están dadas las mismas condiciones que
    llevaron a los Estados Unidos a intervenir en Cuba cuando el conflicto
    contra España en 1898. El mundo entero conoce la precaria situación en
    que vive actualmente nuestro pueblo: se mantiene el hambre, la
    socialización de la miseria: convirtieron a Cuba, un país próspero en
    pleno desarrollo, en un país de pobres; la mala calidad de la salud: hay
    epidemias como el dengue, el cólera y carencia de medicamentos en
    general; solo faltaría la reconcentración weyleriana, pues la represión
    contra todo el que protesta o se opone pacíficamente al régimen no ha
    cesado un solo día desde hace casi 60 años. Estas son las causas del
    éxodo imparable que desangra el país y que constituye un problema para
    los Estados Unidos y los pueblos vecinos, como mismo lo ha constituido
    hasta hoy la existencia de la guerrilla colombiana con su compendio de
    muertes y drogas y los movimientos guerrilleros izquierdistas por casi
    toda América Latina y muchas partes del mundo, que también fueron
    creados, financiados y entrenados por Cuba, así como el amparo actual a
    los países del Alba, especialmente a la dictadura venezolana.

    Los Estados Unidos han sido los heraldos de la libertad en el mundo. La
    sangre de sus mejores hijos se ha derramado en muchos lugares donde el
    mal amenazaba con la tiranía y la opresión: Las dos guerras mundiales,
    Corea, Vietnam, Panamá, Granada, Afganistán, Irak entre otros muchos
    ejemplos. No es moral y va contra los valores éticos norteamericanos que
    a solo 90 millas de casa un pueblo viva cautivo, hambreado y sin futuro
    porque a una familia de tiranos, enemigos acérrimos de la Gran Nación
    Americana, quieren mantenerse en el poder a fuego y sangre.

    Apenas de lograrse el triunfo castrista el propio líder preguntó:
    “¿Armas para qué?” Luego afirmaron que las armas se emplearían para
    fabricar arados y tractores. Llegó entonces la época en que sin control
    alguno, todos los revolucionarios “comecandelas” andaban con un arma de
    fuego al cinto. Luego vino la recogida de esas armas y solo las
    mantuvieron los agentes encubiertos de la Seguridad del Estado y los
    cuerpos represivos. El máximo líder andaba siempre con su pistola al
    cinto como en aquellos tiempos de pandillero universitario. Vino la
    compra de armas y aviones y se pidió apoyo a la población: Cuba se
    convirtió por obra y gracia de la Unión Soviética en una verdadera
    potencia militar en detrimento de la vida de su hambreado pueblo. Vuelvo
    entonces a preguntar: ¿Con un pueblo completamente desarmado que tiene
    tras sí a un miembro de la Seguridad del Estado para controlar cada 200
    personas, qué sublevación podría tener éxito?

    Hemos caído en una noria, en un movimiento perpetuo alrededor de un
    mismo círculo. Ya los Castros tienen a sus continuadores, nietos e
    hijos, elegidos por ellos mismos. Es el mismo caso de Corea del Norte,
    donde se prolonga el poder de mano en mano familiar. Los Estados Unidos
    no pueden seguir soportando que todo un país se tenga que trasladar a su
    territorio. La operación quirúrgica es necesaria. Mientras sigan los
    vuelos, los cruceros, el turismo, las remesas, los conciertos, las
    series, las películas, la “Hidra de Lerma” seguirá creciendo y viviendo
    a sus expensas manteniéndose así el infame régimen con todo su aparato
    represivo y las carencias de siempre. No olviden que aquel legendario
    monstruo mitológico griego tenía siete cabezas y por cada una que perdía
    le salían otras dos. Hércules, después de una lucha titánica logró
    cortárselas todas, quemar a la bestia y enterrar al fin su cuerpo. Los
    cubanos necesitan enterrar a ese monstruo aferrado al poder pero ya
    quedan pocas fuerzas para levantar la espada cercenadora: la solución
    necesariamente dependerá de esa ayuda imprescindible, crucial, definitiva.

    Source: Solución para Cuba | Cubanet –
    www.cubanet.org/colaboradores/solucion-para-cuba/

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