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    Otro año que se nos va
    La consonancia sigue su rima con un pasito pa´lante y tres pa´tras. Nada más
    Martes, diciembre 27, 2016 | Pedro Manuel González Reinoso

    VILLA CLARA, Cuba.- El 31 de diciembre de 2014, 13 días después del
    maridaje Cuba-USA, develaron la Letra de Ifá. Signo Regente: Obeyono.
    Oración Profética: “Un beneficio de comprender con mayor equidad
    siguiendo los patrones de Elégbà”. Sentencia esta última un tincito
    enrevesada.

    Enero nos recibió perturbados por aquel anuncio de diciembre 17: nueva
    época para reacomodar antiguas angustias que alejaron a dos naciones
    vecinas de sus históricos nexos. La esperanza en los cambios que
    partirían desde ambas orillas signó la insólita apertura.

    Aunque fuese el primer año que “no viviríamos en peligro” de la
    fantasmagórica guerra que Fidel Castro insufló desde 1961 al pueblo
    desangrándolo en prepararse, el enfriamiento global en los tardíos años
    80 entre potencias reales, tampoco incidió mucho en el “calentamiento”
    insular, al menos, cerebralmente. Porque proseguimos indiferentes el
    curso, pretendiendo ser ombligo planetario.

    Los isleños jamás creímos en el enfriamiento de distensiones
    continentales. Y “La Unión Sorbética contra Los Helados Unidos” no fue
    excepción, porque se traducía en el fin de nuestra “era huera en la
    nevera” e inminentes vaciamientos. No nos importó que aquella
    confederación volviera a llamarse Rusia. De alguna “bola” manera,
    siempre lo había sido.

    Febrero estalló con la invasión a Costa Rica (y el asqueroso rechazo
    nicaragüense a dejar pasar compatriotas decepcionados, previo
    contubernio secreto entre zorrunos virreinatos) de cubanos urgidos por
    dar el brinco hacia los EE.UU.

    La salida de Obama asustó con anticipación a todos los potenciales
    prófugos “del paraíso” socialista bajo alerta del fin de la Ley de
    Ajuste. Luego el grupo trasladó operaciones a la frontera
    colombo-panameña y México jugó su papel de compuerta del infierno siendo
    monstruo él. Pocos juzgaron a los cretinos que convenían en obstaculizar
    a quienes se erigirían en sustentos para la nación.

    Y también mes de la visita a Europa del general, ajeno a otra estampida
    que no fuera la propia. No obstante, lo más destacable en París no fue
    el acuerdo para destronar la posición común mediando Hollande (que es
    francés, no neerlandés), sino el nieto omnisciente, desplegando
    proteccionismo ejemplar.

    En Marzo aterrizaron en la isla maltratada por agentes enemigos, el Air
    Force One —con The Beast dentro— y también el zika. Ya en Abril había
    miríada de enfermos contagiados por ambas plagas. Transcurrió además el
    “tranquilo” y gratuito concierto de los Rolling Stones, como si nunca
    antes hubiesen cobrado suplicio a seguidores (solo pedradas del camino).

    Faranduleramente, antes y después de Obama, medio Hollywood y artistas
    como la fotógrafa Annie Leibovitz se lanzaron a graficar el páramo
    vedado. Y Chanel montó pasarela de estío enfocada al (bienvestido) mundo
    exterior, pero presenciada por inexcluibles herederos, representantes
    fidelísimos de todos los cubanos (harapientos) que pronto reestrenarán
    su Manzana de Gómez.

    En Abril Jaime Ortega fue relevado del sufrimiento cardenalicio. Tras
    varios intentos papales por renombrar obispo en la Habana, la romana
    institución prosiguió sus bodas de porcelana con la Gerencia de
    Zambrana, cantando polémicas concesiones. Si se nos preguntara el nombre
    del actual católico regente, sólo cercanos al clero podrían mentarlo.

    En Mayo (desfile obrero transferido al día 2), nadie escuchaba ni
    entendía absolutamente nada. Como englobó un soberbio letrado: la
    civilización del espectáculo. Así que todos marcharon sin cuestionar.
    Incluso al exilio, el mismo día, si hubiesen podido esconderse en el
    “Phantom-Carnival” que al fin habanizó, causando revuelo de banderitas
    mal cosidas.

    El 28 de Junio el Proyecto Arcoíris —desalojado en Febrero de la
    plataforma “Reflejos”—, desafiando el silencio del CENESEX en torno al
    crimen de Orlando donde murieron cubanos, realizó una sonada besada en
    La Rampa y el Malecón para desperezar a la atontada comunidad LGBTIQ.
    Días después Cuba votó en la ONU a favor de un relator contra la
    discriminación por género y orientación sexual.

    Y bueno, en pleno recorte gubernamental de combustibles, el anuncio en
    Julio —desde fuera— y la negación oficial de la existencia de petróleos
    procesables en Motembo, nos hizo recordar cuánto convenía demorar lo que
    siempre fue evidente, igual que hicieron en los años 60 los técnicos
    soviéticos de prospección geológica al mantener intacta la dependencia
    (y deuda) eterna de su(s)ministros sellando lo encontrado. Se ignora si
    se trató de acuerdo tácito unilateral o empírico bipartita.

    Agosto fue, mucho más que las cuatrienales y esmirriadas olimpiadas para
    un pueblo acostumbrado al triunfo arrollador, la apoteosis por los años
    90 del perenne vencedor. Lo inmoderado en las celebraciones colmó hasta
    la construcción —no autorizada— de una estatua suya en algún lugar de
    Holguín. Tal vez preámbulo funesto de lo que en noviembre acontecería
    para festín de oportunistas.

    En lo social, Fariñas remontó su rocinante de hambre y sed sin
    resultados. Tania Bruguera insistió en el empeño de frijolizar a Tatlin.
    Y el Sexto, se sextuplicó.

    Para vacacionar de tan fatigosos públicos, los “cinco antiterroristas”
    (que debieron ser abucheados en sus CDR cuando “traicionaron” los
    estatutos), siguiendo las rutas abiertas por Antonio Castro en el
    Mediterráneo se tomaron unas licencias baratísimas… en Londres, familias
    consigo (las cuales retractaron el desdén tras saberlos en honorable
    servicio). No le apetecía al conjunto una acampada probolivariana quizá,
    así que partieron al meollo mismo del capitalismo. A conocer otras
    entrañas, las del marxismo criogénico.

    Alejandro Castro Espín por fin “pudo satisfacer vieja ambición de ver
    Atenas”, gracias a la solvente “solidaridad de un pueblo” (en ruinas)
    que le debe el Partenón y hasta las Cariátides a la Unión Europea. Pero
    he ahí un socio: Tsipras

    En Setiembre resucitaron los tribunales inquisidores para acorralar a
    adolescentes que viajaron a USA con una beca del homólogo estudiantado,
    pero ocultando “misión desestabilizadora o disidente”, dijeron sus
    jueces. El joven al que invitaron a la Mesa Redonda para referir del
    “adoctrinamiento”, desacopló al comisario Randy Alonso soltando lo
    contrario de lo que se le insinuó. Nunca hubo en vivo fiasco mayor.

    Los sismógrafos registraron otra explosión nuclear en las antípodas,
    porque hablando (mal) de Asia, 68 cumplió Corea del Norte y diez menos
    nosotros. Pero a pesar de esa distancia con aquellos “invictos” en
    ámbitos productivos y represivos, nos acerca un desasido no sé qué que
    abrazó Díaz-Canel.

    A Octubre lo descuartizó Matthew, incluso en territorios cercanos. ¿Para
    qué ahondar la herida supurante cuando aún el Sandy pervive en los
    techos volados?

    Noviembre: El bipolar naufragio de la democracia norteña y el viernes
    negrísimo isleño. Diciembre extendió irracionalmente ambos lutos.

    La esperada firma con Google para aumentar la conectividad bajando
    precios —excepto en el estudio de Kcho— redujo a la mitad también la
    velocidad.

    Este año se recordará mejor como el de los arribos continuos de
    proveedores del mercantilismo “más despreciable” y de los protocolos
    hipócritas, tendida la alfombra a “excelentísimos dignatarios”. Las
    visitas de “amistad” y reverencias ridículas a líderes impopulares y
    sumarísimos como Rohaní, Jong-un, Putin o Peña Nieto constituyen
    certezas de tan tristes giros.

    Aunque la incierta paz de Colombia se haya maniobrado aquí (Dios sabrá a
    qué precio del erario), antes nos despacharon tres lustros de guerra
    africana (1975-91) y a médicos por divisas encubriendo compromisos
    ajenos al patriotismo. Constituye pues, evento no nacional.

    Algo trascendental seguro olvidé, la memoria traiciona. Pero resumiendo
    ceñidamente qué ha primado en estos doce meses de políticas rumberas más
    o menos ensayadas (y enyesadas), la consonancia sigue su rima con un
    pasito pa´lante y tres pa´tras. Nada más.

    “Es un pedazo del alma que se arranca sin piedad”.

    Source: Otro año que se nos va | Cubanet –
    www.cubanet.org/mas-noticias/otro-ano-que-se-nos-va/

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