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    Santiago de Cuba: ‘El agua llega cuando llega’
    LOURDES GÓMEZ | La Habana | 7 de Enero de 2017 – 08:39 CET.

    Los habitantes de Santiago de Cuba parecen resignados a la escasez y la
    inconstancia de los ciclos de suministro de agua y buscan todo tipo de
    soluciones. Los de mayores posibilidades económicas construyen cisternas
    o pagan ilegalmente una pipa cuyo costo puede llegar hasta los 20 CUC.
    Los de menores ingresos cargan su liquido construyéndose carretillas o
    comprándolo a los aguateros, un tipo de vendedor ambulante que
    proliferado con la sequía.

    Cargar agua es desde hace meses una tarea doméstica ineludible en la que
    todos ayudan, los niños lo hacen como diversión y muchos ancianos porque
    viven solos.

    Las “piscinas” callejeras que se crean por las frecuentes roturas y
    escapes de agua, en las que algunos animales aprovechan para beber, son
    una dolorosa imagen.

    La incertidumbre sobre cuándo llegará el agua genera cambios drásticos
    en la vida cotidiana. Las labores de aseo de las casas, como lavar o
    limpiar, deben esperar a ese momento, ya sea noche o madrugada, que
    nunca se sabe cuánto durará.

    Esto también conlleva ausencias y llegadas tarde a los puestos de
    trabajo, porque es indispensable aprovechar el momento en que “ponen el
    agua”.

    Los santiagueros acuden a cualquier fuente de posible abastecimiento.
    Algunas empresas ubicadas en barrios residenciales han colocado carteles
    prohibitivos en sus entradas intentando esquivar a los vecinos.

    Algunos residentes abren registros y colocan mangueras y tuberías en
    aceras y calles tratando de llenar vasijas en los “escapes”.

    Almacenar es otro problema. La ausencia de tanques en los comercios
    obliga al mantenimiento de depósitos corroídos por el óxido, al llenado
    paciente de decenas de botellas plásticas de refresco o agua y a
    soluciones extremas como la de Diana, que colocó en la sala de su
    apartamento un inmenso tanque plástico comprado en la bolsa negra: “Vivo
    en un tercer piso —justifica—, si lo dejo abajo me lo roban o me llevan
    el agua y está prohibido ponerlo en la azotea. No cabe en la cocina, ni
    en el patio; lo puse ahí y me alcanza para los 10 días del ciclo, si la
    ponen [el agua] en tiempo”.

    Para los trabajadores de la campaña contra el mosquito Aedes aegypti el
    pesquisaje es engorroso debido a los inverosímiles depósitos que se
    pueden encontrar, aunque la mayor parte del tiempo revisan tanques vacíos.

    Así le pasó a Flora, una anciana que vive en un solar, cuyos tanques
    deteriorados están ubicados en el pasillo de entrada. Unos trabajadores
    de Salud Pública llegaron para inspeccionarlos y entregarle el Bativec,
    producto de control de larvas de Aedes. Al hallarlo vacíos le
    preguntaron cuándo le tocaba el agua. Ella, resignada, respondió: “No se
    sabe, el ciclo es cuando llega”.

    Source: Santiago de Cuba: ‘El agua llega cuando llega’ | Diario de Cuba
    www.diariodecuba.com/cuba/1483734401_27933.html

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