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    Reparto Eléctrico: ‘pedraplenes, montañas de basura, salideros y cero
    vida cultural’
    JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 17 de Mayo de 2017 – 09:01 CEST.

    El Consejo Popular Eléctrico, en el municipio habanero Arroyo Naranjo,
    es otro ejemplo de “barrio marginado” como consecuencia de las erróneas
    prácticas del Gobierno en cuestiones socioculturales y económicas, se
    quejan habitantes.

    “Difícilmente se puede decir que el Reparto Eléctrico es una ‘comunidad’
    cuando la primera idea que te viene a la cabeza, si observas bien, es la
    desolación misma en todos los sentidos”, dice Luis Alcides mientras
    espera en una larga cola para extraer dinero del único cajero automático
    en la zona.

    “En el reparto no tenemos ni siquiera una CADECA (Casa de Cambio de
    moneda), la más cercana nos queda en Mantilla, a cinco paradas de
    ómnibus”, apunta Lázara Mena en la misma cola.

    “Hay una pequeña sucursal del Banco Metropolitano donde las operaciones
    son limitadas y una casetica para pagar las facturas telefónicas o
    cobrar las pensiones de los jubilados. Pero cierran a las 3:00 de la
    tarde, después de ese horario tendrías que desplazarte hasta La Víbora”,
    añade.

    Otros vecinos se quejan del deterioro y abandono del barrio, que se ha
    agudizado en los últimos 15 años.

    Con una población actual de aproximadamente 19.515, habitantes
    distribuidos en seis barriadas, el Reparto Eléctrico —su antiguo nombre
    era Finca Parcelación Blanquita— se terminó de construir el 26 de agosto
    de 1952 sobre una extensión de 5,2 caballerías y gracias al aporte de
    48.000 dólares de la Caja de Retiro de la Empresa Eléctrica.

    Tras llegar al poder en 1959, el Gobierno de Fidel Castro nacionalizó la
    Compañía de Electricidad y también el reparto.

    Para Isabel Díaz, técnica en Metrología y Calidad, lo que realmente
    caracteriza al reparto hoy son “pedraplenes en vez de calles, montañas
    de basura, salideros de aguas albañales, escaso servicio de iluminación
    y de telefonía pública, ninguna vida cultural”.

    “Un verdadero paisaje de marginación donde tienes la sensación de que
    los matorrales se tragarán a los edificios. Por otro lado, nunca hay una
    respuesta sobre quién se encarga de la distribución e implementación de
    servicios públicos estatales, porque aquí, excepto el policlínico y las
    escuelas, nada funciona o existe”.

    Manuel Triana, cartógrafo retirado, dice sentir orgullo “de caer mal” a
    los delegados del Poder Popular y dirigentes del territorio.

    “Mis preguntas los sacan de quicio. Nunca se presentan cuando está el
    problema en caliente, solo visitan el día de festividad patriótica,
    cuando la calle principal se engalana, o el día siguiente a la recogida
    de basura. Siempre les digo: ‘ustedes vienen un día, yo convivo con el
    desastre los otros 29 días del mes'”.

    Sin vida cultural ni entretenimientos

    Al desabastecimiento de los establecimientos estatales —que afecta a
    todo el país—, las limitaciones en los servicios públicos y el deterioro
    de toda la infraestructura del Consejo Popular Eléctrico, se suma el
    silencio cultural.

    “Salvo en las ocasiones que se generan actividades artísticas, y por
    disposición de la Dirección Municipal de Cultura, aquí la vida cultural
    no existe, a pesar de que está la Casa de Cultura 13 de Agosto”, se
    queja Natacha Gutiérrez, una joven de 24 años.

    “A las 9:00 de la noche la vida muere y todos los servicios los ofrecen
    los cuentapropistas, pero no todo puede ser comer y beber”, agrega
    Ernesto Rosa.

    “La Casa de Cultura tiene una programación, pero no responde a los
    intereses de entretenimiento de esta comunidad, y no me refiero solo a
    los adolescentes sino también a los niños y los adultos. La Casa de
    Cultura parece un templo por el silencio que hay allí”.

    Madelyn Reygada, madre de un adolescente de 15 años, narra que
    recientemente fue requerida por la unidad policial de Zapata, en el
    Vedado, pues su hijo fue sorprendido junto a dos amigos haciéndose
    selfies encima de la estatua de Eloy Alfaro, en la calle G.

    “El trato por parte de los agentes fue decente, pero me hicieron una
    pregunta increíble: por qué mi hijo iba desde el Eléctrico hasta el
    Vedado para divertirse. Ni siquiera me tomé el trabajo de responder”.

    La apreciación de los vecinos en este consejo popular no es que su
    depauperación sociocultural sea un caso único, atípico o aislado, sino
    que forma parte de ese proceso de marginación que, como expresó Luis
    Alcides, se extienden por las barriadas habaneras, “céntricas o de la
    periferia”.

    Un funcionario del Consejo de la Administración Municipal en Arroyo
    Naranjo, que pidió el anonimato, opinaque el “sector privado podría
    contribuir a reverdecer la vida social, cultural y económica de los
    barrios”.

    “Pero son muchas las limitaciones o regulaciones que el Estado impone al
    cuentapropismo. Mientras que no haya participación ciudadana en el
    diseño de la política cultural del país, estaremos asistiendo a la
    marginación de una ciudad entera”.

    Source: Reparto Eléctrico: ‘pedraplenes, montañas de basura, salideros y
    cero vida cultural’ | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1495004479_31164.html

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