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    La Habana padece el verano con escasez de agua
    04 de junio de 2017 – 14:06 – Por IVÁN GARCÍA

    La prensa oficial intenta ser optimista pero la deteriorada red
    hidráulica de la capital cubana sólo alcanza para abastecer cada tres
    días del preciado líquido

    LA HABANA.- El calor es terrible. Ni siquiera sopla una brisa ligera en
    el amplio portal de la calle Carmen, contigua a la Plaza Roja de la
    Víbora y a treinta minutos del centro de La Habana.

    Reinaldo, un anciano, alicaído, espera la entrada del agua sentado en un
    muro frente a la cisterna del edificio donde vive. “Dijeron en el
    noticiero del Canal Habana que a partir de la seis de la mañana del
    miércoles 31 de mayo, entraría el agua hasta la seis de la tarde”, dice
    sin dejar de mirar la cisterna.

    Todos los vecinos que pasan le hacen la misma pregunta. “Rey, ¿ya entró
    el agua?” El viejo responde con voz cansina: “Todavía, pero seguro que
    ahorita entra”, confía el improvisado guardián del agua.

    Los vecinos no disimulan su malestar y se desahogan insultando a la
    gestión gubernamental. “De pin.. esta gente (el régimen). ¿Hasta cuándo
    vamos a aguantar los cubanos la jodedera en que vivimos?” Un maestro
    jubilado opina que “si se le hubiera dado el adecuado mantenimiento a
    las redes hidráulicas, esas roturas no hubieran sucedido”.

    La prensa oficial intenta ser optimista. Como siempre. Habla del
    “esfuerzo de los trabajadores de Aguas de La Habana, que se encuentran
    trabajando veinticuatro horas diarias para reparar las roturas”.

    Y vende humo. “Luego de los trabajos de reparaciones, mejorará
    considerablemente la presión de agua a distribuir en la ciudad”, dice un
    locutor radial con voz de tenor. Pero la gente de a pie es escéptica.

    “Cuando el gobierno quita algo, échale guindas al pavo. Nos quitaron una
    libra de arroz por persona, para donársela a Vietnam durante la guerra.
    Hace 42 años la guerra en Vietnam terminó y ahora los vietnamitas nos
    donan arroz. El gobierno nunca repuso la libra de arroz que nos quitó.
    Así es con todo, al pueblo lo llevan de la mano y corriendo. Sé de buena
    tinta, que por la escasez de combustible y la sequía, van a extender el
    ciclo del agua a tres día en la capital”, expresa enojado un señor,
    quien asegura tener un amigo en Aguas de La Habana.

    Los rumores pesimistas se disparan. Unos más catastróficos que otros.
    Pero pocos traen buenas noticias. Emilio, santiaguero de visita en La
    Habana, afirma: “nagüe, allá en Santiago estamos peor. El agua en el
    centro de la ciudad es cada ocho días, y en las afueras cada treinta o
    cuarenta. No nos ha quedado más remedio que aprender a bañarnos con
    medio cubo de agua y andar con ropa empercudida, pues se lava cada dos
    semanas”.

    Juan Manuel, ingeniero hidráulico, explica que “el problema del agua en
    La Habana es bastante complejo. Por redes nuevas se han sustituido 748.6
    kilómetros de tuberías viejas. La empresa repara un tramo, pero entonces
    la presión de agua avería un tramo que aún no ha sido reparado. A ello
    se suma que la calidad del trabajo no siempre es la mejor. Y entre el
    atraso tecnológico y los años que llevan esas redes sin mantenimiento,
    se complican las cosas. Es como arar en el mar”.

    Una especialista de redes y alcantarillado considera que la “voluntad
    del gobierno es mejorar la calidad del agua y sus redes conductoras.
    Pero durante décadas no se realizaron labores de mantenimiento. El 60%
    del agua que se distribuía en la capital se perdía. Ahora esa cifra se
    ha reducido hasta un veinte por ciento. Una faena compleja que necesita
    millones de dólares y el Estado no tiene dinero”.

    En los últimos siete años, Kuwait y Arabia Saudita, en conjunto, han
    donado alrededor de 50 millones de dólares. “Pero es insuficiente.
    Recuerda que el problema de obsolescencia tecnológica en redes y
    alcantarillados no es solo en La Habana. Es en todo el país. Por
    supuesto que el único culpable es el gobierno que en momentos de
    bonanzas, no le dedicó los recursos necesarios. En estos momentos, con
    la crisis económica, la caída en la entrega de petróleo venezolano y la
    sequía se hace más difícil solucionar el problema”, apunta la
    especialista y añade:

    “Lo ideal es transformar la actual estrategia del agua. Implementar
    métodos de reciclaje, renovables y sostenibles, de aguas negras y agua
    corriente. Construir un nuevo acueducto para desalinizar el agua de mar
    y ampliar las capacidades de los actuales”.

    En La Habana funcionan varias conductoras. Las principales son el
    Acueducto de Albear, inaugurado en 1893, la Conductora Sur y El Gato.
    Pero debido al deterioro en diversos tramos de las redes, las roturas
    son frecuentes.

    El suministro del agua en la ciudad varía de una zona a otra. Algunos
    barrios reciben agua todos los días en determinados horarios. Otros, la
    mayoría, en días alternos. Y en diferentes barriadas de las afueras, el
    abasto es de tres o cuatro días.

    El déficit del preciado líquido provoca que los habaneros aumenten sus
    capacidades de almacenamiento en depósitos construidos sin respetar
    especificidades técnicas, que no garantizan su potabilidad ni están
    debidamente protegidos para no convertirse en focos de propagación del
    mosquito Aedes Aegypti, transmisor de dengue y chikungunya.

    “Si se alarga el ciclo del agua en La Habana, aumentarán los depósitos
    sin la protección adecuada y se acrecentará el peligro de que
    enfermedades trasmitidas por insectos y roedores se multipliquen. A
    mayor suciedad y reservorios de agua contaminados, se le allana el
    camino a las epidemias”, subraya una funcionaria de Higiene y Epidemiología.

    Pero la mayor preocupación de familias como la de José, su esposa y tres
    hijos, es tener agua suficiente para darse una ducha y poder descargar
    el baño. “De madre tener que bañarse con estos calores con medio cubo de
    agua y no poder descargar el inodoro”, confiesa José.

    Hay municipios en situaciones peores. Regla, jubilada que reside en una
    habitación destartalada en un solar de La Habana Vieja, al igual que
    170.000 núcleos familiares capitalinos, hace años que no reciben agua
    potable en sus casas. “Le pago cien pesos a un aguatero para que me
    llene dos tanques de 55 galones que tengo en el cuarto. El agua me suele
    durar una semana. Pero con esta crisis del agua, el hombre subió a 160
    pesos. Y yo solo cobró una chequera de 200 pesos”.

    El precio de los camiones cisternas también se ha disparado. “Cuando no
    existen problemas de abasto, una pipa de agua cuesta 30 cuc, ahora
    tienes que pagar 40 o 50 cuc. Incluso, con el dinero en la mano, no la
    encuentras”, comenta el dueño de una cafetería de comida criolla.

    Dueños de negocios gastronómicos han tenido que cerrar en determinadas
    horas debido al déficit de agua. “Espero que se resuelva pronto, pues
    las ventas han aumentado en un 200%, ya que mucha gente prefiere comer
    en la calle para ahorrar agua en sus casas”, dice el cuentapropista.

    Según la prensa estatal, el jueves 1 de junio se normalizaría la
    distribución del agua. Pero un segmento amplio de habaneros desconfía.
    “Nos han mentido tantas veces, que cuando dicen la verdad siempre queda
    la duda”, dice Reinaldo, el vecino de la Víbora que desde temprano en la
    mañana espera la llegada del agua al lado de la cisterna.

    Precisamente el 1 de junio, el régimen anunció una sesión extraordinaria
    de la Asamblea del Poder Popular. Los cubanos de a pie sospechan que
    vendrán más recortes económicos y se verán obligados abrir un nuevo
    agujero al cinturón de las penurias. Otro más.

    Source: La Habana padece el verano con escasez de agua | Cuba –
    www.diariolasamericas.com/america-latina/la-habana-padece-el-verano-escasez-agua-n4123515

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