Dengue Zika Chikungunya Cuba
Categories
Recent Comments

    Los rockeros en Cuba I
    20 Junio, 2017 6:23 pm por Eduardo Martínez Rodríguez

    El Cerro, La Habana, Emaro (PD) Tengo un hijo que es rockero. Eso debe
    venir en los genes, pues yo también lo fui, o lo soy aún.

    Ser rockero es un modo de vida, una experiencia existencial mucho más
    compleja de lo que podrían suponer los no entendidos.

    A la inmensa mayoría de las personas les gusta la música, como el
    chocolate. Pero hay a quienes no les agrada el chocolate. La música
    tiene muchísimas más variedades que el chocolate y existe de todos los
    colores y para todos los gustos. Cada individuo elije sin mucho trauma
    la que le gusta. Por ejemplo, hay quienes les gusta la Salsa, pues les
    encanta bailar, mover el cuerpo. A otros más tranquilos y educados les
    entretiene la música clásica, e incluso, aunque parezca más raro aún que
    los que no comen chocolate, hay quienes gustan del Reguetón, a pesar de
    su monocorde ritmo y de su pésima letra. También hay quienes gustan del
    Rock, pero ya esto no es tan solo música, es un estilo de vida.

    Probablemente el Rock sea el género musical que más variantes tenga,
    desde el pop rock, el blues-rock, hasta el Trash, el Death Metal, etc.

    Hay un tipo de estos muchachos rockeros que se hacen llamar Metaleros.
    Esto es como un deporte extremo, se les nota en el comportamiento
    social, pues son o desean ser tipos rudos, alejados de la blandenguería
    de los Emos, la guapería de los Salseros y las locuras de los Frikis.
    Son una raza aparte, como también lo creen ser otras tribus urbanas,
    como les dicen hoy algunos estudiosos.

    El rock duro mientras más alto y potente se escuche, mejor. Cuando me
    siento algo deprimido o en extremo cansado, me pongo los audífonos, que
    te aíslan del mundo exterior, y pongo a Metálica con por ejemplo For
    whom the bells toll, o al viejo Ozzie Osbourne con No More Tears, algo
    así, y a la media hora estoy de pelea.

    Ya con mis sesenta años debería estar sordo por eso del volumen que
    tanto dicen los médicos, pero no.
    Mi hijo es metalero, algo como más duro o más avanzado que mis ya viejos
    gustos. Ha sido cantante gutural en dos o tres grupos. Ha tocado un par
    de veces en TV y ha participado en un montón de conciertos por todo el
    país. Tienen varios demos no publicados en su haber y un montón de fotos
    artísticas con el pelo por la cintura, sobre un escenario, alborotando a
    la juventud. Se ve genial. Ya se está poniendo viejo también, pues ha
    tenido que dejar el grupo y los ensayos y atender a una numerosa familia
    de pequeños y ancianos que dependen de él.
    El rock en Cuba no da para comer, aunque seas famoso.

    En los tres grupos donde estuvo mi hijo estuvieron luchando con fuerza
    para hacerse profesionales y poder cobrar en las actuaciones y
    autofinanciarse, pero no se lo permitieron jamás. Esto sucede con casi
    todos los grupos rockeros. Al final, después de un largo camino y
    esfuerzo, tienen que dejarlo, pues se mueren de hambre o sus familias
    los presionan para que trabajen en serio, es decir, en algo que les
    aporte dinero.

    El Rock en Cuba es la música del enemigo, eso piensan los directivos de
    nuestra cultura y nuestros medios. según se puede apreciar) y ha
    disminuido muchísimo su aparición en la TV y en la radio. El único sitio
    adonde se podía asistir para ver actuar a los grupos de rock actuar, El
    Maxim, hace años que está cerrado, por reparaciones que nadie hace. No
    hay conciertos pues estos cuestan y no tienen dinero para financiarse.
    Los equipos son costosísimos y no se venden en Cuba. No obstante,
    existen grupos que llevan un montón de años tocando bien, como Zeus y
    Rice and Beans. En otros lares serían multimillonarios, superestrellas
    del rock.

    A pesar de todo y el rechazo oficial, los rockeros persisten.
    Mi hijo se va los sábados, bien tarde en la noche, para G y 25, a
    reunirse y conversar con amigos y colegas.

    Últimamente (esto viene sucediendo con frecuencia), la policía empuja a
    los salseros, los reparteros y guaposos que se reúnen mucho más abajo,
    en G y Línea, hacia donde están los rockeros, y entonces desaparecen.
    Solo retornan sobe las tres a.m. con patrullas, camiones jaulas y
    porras, cuando surge la violencia entre estas dos tribus urbanas que no
    se llevan. Provocan que se comporten como pandillas. Eso sucedió el
    pasado sábado 13 de mayo. Allí estaba mi hijo, como otras muchas veces.
    Por eso se los cuento.

    La policía hostiga a esos jóvenes, quienes tan solo desean un poco de
    tranquilo esparcimiento. No tienen otro lugar a donde ir. Los había,
    como el famosísimo Patio de María, pero hace años el gobierno ordenó
    cerrarlo.

    ¿Qué tiene de malo el Rock? ¿Qué se hace la juventud que gusta de esta
    música? ¿Hasta cuándo vamos a tener dirigentes que no conocen nada de
    nada y no les importa conocer? Solo patrocinan o autorizan lo que
    parezca estar a tono con la cultura nacional de rumba, guaguancó y
    violencia escenificada. Hay mucho más dentro de la cultura nacional. El
    rock hecho en Cuba es música cubana, sin dudas también de la buena.
    eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

    Source: Los rockeros en Cuba I | Primavera Digital –
    primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/los-rockeros-en-cuba-i/

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *